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Compay Grillo está de luto

En días pasados falleció Tania Patria Arango, escritora integrante del taller especializado en literatura infantil Compay Grillo, autora de La nube blanda, cuento que da nombre a una antología.

De su partida, Félix Sánchez Rodríguez, expresó en superfil de Facebook:

Nuestro Taller de Literatura Infantil Compay Grillo supo hoy del fallecimiento hace unos días atrás de Tania Patria Arango (1944-2021), fundadora del taller y uno de sus miembros más queridos por todos. Ya no te veremos más asomar sonriente por la puerta de la Sala Infantil de la Biblioteca Provincial, Tanusha, repartiendo besos, humilde y laboriosa, dispuesta a leer siempre lo último escrito, escuchando cada criterio con respeto, amiga de todos, haciendo de la sesión de ese día un momento mejor con tu sola presencia. De todas tus fotos en el taller qué mejor que esta cuando celebramos uno de tus cumpleaños. Descansa en paz, amiga. Estos oscuros días de pandemia no nos permitieron acompañarte un poco, estar junto a ti en tus últimas horas. Ya nos reuniremos pronto para recordarte, para hablar de todo lo buena que fuiste, leer algunos de tus textos. Claro, claro que leeremos tu bello cuento “La nube blanda”. Como el personaje de ese cuento tú también te has ido hoy a esa nube y permanecerás por siempre allí. Bastará que levantemos un poco la mirada para verte con los ojos del corazón.

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Convocatoria III Concurso de cuento infantil El Rincón de los Cronopios

Convocatoria
III Concurso de cuento infantil “El Rincón de los Cronopios”.
El proyecto literario “El Rincón de los Cronopios” con el auspicio del Centro Provincial del Libro de Ciego de Ávila, la Editorial Ávila la casa de cultura José Inda Hernández y la AHS de la provincia, convoca a su tercer concurso de cuento.
Este concurso estará regido por las siguientes bases.
1_Pueden participar todos los escritores cubanos residentes en el país.
2_ Se concursará en Literatura infantil referente a lo detectivesco o policiaco.
3_El cuento con seudónimo, escrito en letra Arial 12 a dos espacios con una extensión de cinco páginas.
5_ Cada autor enviará un cuento por correo electrónico a: escritordecolorado@gmail.com
6_Enviarán dos word. Word (1) con el titulo del cuento y el cuerpo del mismo.Word (2) titulado Plica más título del cuento. Ejemplo> Word (1): La muerte de Genaro. Word (2): Plica. La muerte de Genaro. La plica debe tener: Título de la obra, Seudónimo, Nombre y apellidos, NI, Dirección, Correo electrónico y teléfono de contacto. En el asunto debe poner: IIl Concurso de cuento infantil “EL RINCÓN DE LOS CRONOPIOS”
7_Se recibirán los trabajos hasta día 30 de enero del 2022.
8_Se dará un premio único. El fallo del mismo será inapelable y consistirá en 300 pesos, libros del género y será invitado a La Feria Provincial del Libro en Ciego de Ávila, donde se hará la premiación.
9_La AHS premiará a un autor avileño menor de 35 años (que no haya obtenido el premio principal) con un reconocimiento y libros.
10_Se hará una selección de los mejores trabajos para una posible antologia a presentar a una de las editoriales cubanas.
11_El jurado estará compuesto por reconocidos escritores cubanos.La composición del jurado será dada a conocer al hacerse público el fallo del certamen.
12-La participación en el concurso implica la plena aceptación de las presentes bases.
Dado en Ciego de Avila a los 19 dias del mes de marzo de 2021

Diez preguntas tontas a un escritor

Por José Aurelio Paz

Tomado de Invasor

Foto: Alejandro García Sánchez

Cuando le leí el cuestionario por teléfono sentí un silencio aplastante al otro lado de la línea. Me sentí verdaderamente tonto a punto de cumplir mis 70, y solo atiné a balbucear: “Bueno, si las preguntas te parecen verdaderamente una tontería, no las respondas y no pasa nada”.

No quería repetir lo que casi todo el mundo sabe del escritor avileño Félix Sánchez, que nació en las rojas tierras de Ceballos un 11 de agosto de 1955; que es un narrador, ensayista, escritor, investigador y editor cubano multipremiado; que es, además, Doctor en Ciencias Pedagógicas y un tozudo, controvertido y perseverante intelectual que ha nadado a contracorriente de las burocracias y tiene una de las más completas y extensas biografías que existen en Wikipedia.

Pero, sobre todo, un soñador que no abandona su generoso magisterio de compartir conocimientos con escritores noveles para niños; de ahí que mantenga, como rara avis ya en la vida cultural de este país, un taller literario destinado al asesoramiento de quienes tienen la aspiración de aprender a escribir para el público más inocente y sincero que existe.

Quise, con estas “naderías periodísticas”, buscar otra arista del personaje, del ser humano que le habita. Con la exactitud propia de un monje me envió las respuestas que ahora comparto y hasta me aseguró que, al final, las preguntas le parecieron atractivas, como un juego cómplice donde el genio del escritor me salvó del descalabro, por la ingeniosidad de sus respuestas, de no parecer tan tonto.

No por gusto prefiere para escribir la Helvética 10, una tipografía amada y odiada por muchos, pero sin la que, según los estudiosos, sería imposible entender el diseño tipográfico. Y un puntaje tan pequeño me da otra pista envidiable: vista de águila para seguir subiendo a la cumbre.

—Si no hubieras nacido en el siglo XX y en Ceballos, ¿en qué tiempo y dónde te habría gustado nacer?

—En la Escandinavia del siglo IX. El gusto por las películas de vikingos sigue vivo en mí. Habría sido un vikingo muy pacífico, pero vikingo al fin. Todos los objetos que crearon fueron muy belicosos, pero de una preciosidad sin igual. Una nave vikinga solo la pudo diseñar Dios.

—Si no hubieras venido en cuerpo de hombre, sino de mujer, ¿qué mujer te gustaría ser?

—No hay por qué sonrojarse ante una pregunta así. Elegiría de entre el cuarteto formado por Nicole Kidman, Yelena Isinbayeva, Mireille Mathieu y Romy Schneider. Y trataría de explotar todas las ventajas de la secreta cercanía a ellas, por supuesto.

—Supongamos que no eres un ser humano, sino un objeto, ¿qué serías?

—Un reloj de pared. Me tendrían en un lugar visible y me mirarían constantemente. Disfrutaría viendo a todos correr una vez los llamara a gritos. Eso de mover constantemente los brazos me mantendría físicamente bien.

—¿Y si fueras un invento…?

—La rueda. Obra de nacimiento misterioso. Muy útil, viajera, y sin nadie con patente de propiedad sobre mí.

—Transformado en naturaleza: ¿vendrías como río, mar, árbol, flor, pájaro, nube, reptil, insecto…?

—Río. Así aseguro una vida larga y muy refrescada, con nombre propio y regalando peces sin temor a quedarme algún día sin ellos.

—¿Si en lugar de hombre, sonaras como una canción?

—Cualquier canción. Pero una que cante todos los días una bella cantante italiana asomada a su balcón, mirando a las personas que pasan bajo ella y le tiran besos de gratitud.

—Un instrumento musical…

—Uno muy simple, que esté en todas las orquestas sinfónicas y trabaje poco, como el triángulo. Eso me permitiría disfrutar el bello sonido de los otros sin mucha preocupación por lo que tengo que hacer.

—Si fueras un libro…

—Un humilde libro de consejos para vivir, al que acuda la gente desesperada, y te haga sentir, por tanto, bien y útil.

—Si reencarnaras, ¿qué personaje serías de la historia o la ficción?

—De la ficción. Ivanhoe. No solo porque en la película de 1952 le toca salvar a Elizabeth Taylor, que asume el papel de Rebeca, enamorada de él. Fue un libro que leí en esos años de la infancia cuando la ficción nos endulza la realidad. Todavía recuerdo el día en que mi padre lo llevó a la casa.

—Si simplemente fueras una naranja regresando a los campos de Ceballos, ¿qué le dirías a esa tierra?

—Nunca me fui, solo estaba dando un paseo muy largo. Aún muerto seguiré aspirando ese olor inconfundible de tus naranjas y tus mandarinas.

2 de abril, Día Internacional del Libro Infantil

Hoy, 2 de abril, es el Día Internacional del Libro Infantil. Desde 1967, el 2 de abril, coincidiendo con la fecha del nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen, la Organización Internacional del Libro infantil promueve la celebración del Día Internacional del Libro Infantil, con el fin de promocionar la lectura entre los más jóvenes.

Este día siempre ha estado lleno de actividades para los niños y jóvenes con la intención de que comiencen a leer y lleguen a tener afición por la lectura.

Ahora, en los difíciles momentos que vivimos con la pandemia de la Covd 19, cada padre o madre debe incentivar la lectura en sus casas y realizar actividades con sus niños en el hogar. Los niños además de leer libros pueden comentarlos, colorear libros que son para ello, recrear la historia que se narra. Un sinfín de posibilidades que debemos explotar.

También existen sitios en Internet con buena literatura infantil a los pueden acceder como www.encuentos.com, sitio donde están publicados infinidad de cuentos y poesías para niños sin necesidad de tener que bajarlos de la red.

Compay Grillo con La Espuela

Compay Grillo recibió en el día de ayer 12 de febrero al Taller literario La Espuela, de la ciudad de Morón, especializado en la literatura humorística representado Ismael Cruz Parada, José Manuel Laredo, Servando Carvajal y Bufer. Una alegre mañana con las tradicionales enseñanzas y ejercicios de redacción de nuestro coordinador, y maestro, Félix Sánchez Rodríguez, lecturas de poemas, cuentos, crónicas, acompañados del delicioso café que siempre nos brinda Mayda Batista y la entrega de un reconocimiento a Miguel Ángel Ochoa, reconocido escritor con muchos años de permanencia en el taller.

En la cita los escritores debatieron sobre la nula inserción de los escritores cubanos de la actualidad en los programas educativos de las escuela cubana.

Roberto Delgado Mejias: “El placer de la lectura”

Tomado de Claustrofobias. Promociones Literarias en Cuba

No recuerdo la cantidad de libros que leí en mi infancia. En ocasiones cuando lo comento con amistades se asombran y los más escépticos no me creen. Desde que aprendí a leer, a los 6 años de edad, motivado por mi madre y con la circunstancia de vivir en un lugar en el campo donde el niño más cercano vivía a unos doscientos metros de mi hogar y el único entretenimiento era jugar en solitario la mayoría de las veces, oír la radio y leer, esta última se convirtió en mi gran pasión.

Recuerdo que, en aquellos felices años, entre las correrías entre el monte y los cañaverales, el placer de leer me llegó con mi primer libro, un cuento infantil soviético, sobre un gallo que cambió sus alas, picos, cola y patas con otras aves. Lamentablemente, cómo otros muchos libros posteriormente leídos, no recuerdo título y autor. Al terminar el primer grado, mi maestro, Antolín Téllez, me regaló La gallinita dorada, libro que conservé durante 20 años y que un día lo cedí a mi sobrina.

Comprados todos en la librería Juan Antonio Márquez, de Ciego de Ávila, —en la que actualmente todas sus trabajadoras son amigas mías—, en los esporádicos viajes de mis padres a la ciudad, además de decenas de libros de literatura infantil, imposibles de recordar, leí El cochero azul y Las aventuras de Guille, de Dora Alonso, Cuentos de Compay Grillo, de Anisia Miranda y La Familia Mumin, de la escritora finlandesa Tove Jansson. Recorrí los mares de la Malasia con Sandokán y recuperé el trono de Persia con Nadir Sha, en El rey de la montaña, ambas de Emilio Salgari, combatí a los piratas, antiguos y modernos con El Enigma de los esterlines, de Antonio Benítez Rojo, correteé en las calles de Odessa, con Petia en Una vela blanca en el horizonte y junto a Abu Talib y El Zhajin ayudé a Rali a rescatar a su hermano y a su amada de las manos de Feisal bey, en Rali, novela búlgara.

Mi pasión creció y a través de mi madre accedí a la literatura soviética, con Un hombre de verdad, de Boris Polevoi, El Canoso, de Alexander Lukin, Así se forjó el acero, de Nikolai Ostrovski, Mi guerra aérea, de Alexander Pokryshkin, y acompañé al Che en su guerrilla en Bolivia al leer su diario. La emisión radial de Diecisiete instantes de una primavera, me llevó a Yulián Semiónov y su serie de novelas con el coronel Maxim Isáyev de protagonista. Igual sucedió con Aquí los amaneceres son más apacibles, de Boris Vasiliev.

En casa de mi abuelo materno, emigrado canario, revolucionario y comunista, asesinado mientras cumplía su deber en defensa de la Revolución Cubana, encontré una edición ilustrada de Viaje de un naturalista alrededor del mundo, de Charles Darwin y me aficioné a leer la revista El militante comunista, sobre todo la sección dedicada a la religión. Estas lecturas influyeron mucho en mi formación materialista, aunque uno de mis libros preferidos es la Biblia, donativo de un amigo católico.

En la secundaria, ya viviendo en Ciego de Ávila, creo que leí casi todos los libros atesorados en la biblioteca de la escuela. Posiblemente toda la obra de Emilio Salgari y de Julio Verne publicada en Cuba fue hojeada por mis manos en esa etapa.

En el servicio militar, durante la guerra en Angola, el aliciente para sobrellevar la lejanía de mis familiares y la terrible hambre que un joven de 18 a 20 años siente al recibir la ración de alimentos del ejército, fue la lectura. En esos dos años conocí a Gabriel García Márquez, Alejo Carpenter y pude leer toda la bibliografía que encontré, sobre todo muchas biografías de militares soviéticos. Incluso incursioné en la filosofía leyendo a Mao Zedong y nunca se me olvida Dialéctica de lo contingente y de lo necesario, aunque no recuerdo el autor y apenas sobre lo que trataba

Ahora, muchos años después hay un reencuentro con la literatura infantil, al tener una niña y como la literatura no tiene edad, eso digo yo, le compro libros a ella y los hago míos. Conocí la obra de Eldys Baratute, Nersys Felipe, Mildre Domínguez, Rolando Álvarez Lemus, Yunier Riquenes, Nerys Pupo, y descubrí la literatura avileña tanto infantil como para adultos, con Félix Sánchez, Ibrahim Doblado, Llamil Ruiz, Félix Flores, Iliana Álvarez, Luis Pacheco y otros muchos por los que cada vez que voy a la librería entro directo al anaquel de Ediciones Ávila.

El más valioso presente que se le puede hacer un niño, al igual que hizo mi maestro, es un libro. Hoy día se acostumbra en las escuelas, la colecta de dinero por los padres para hacer agasajos a los educandos al final de cada curso. Se debe regalar libros, sobre todo en los primeros años de escuela. Cuando a un niño se le regala un libro, se le proporciona una aventura para toda la vida.

Una invitada sorprendente

En la sesión de este segundo miércoles de octubre, tuvimos la grata visita de Diana María Borroto Ortega, talentosa niña que cursa el cuarto grado en la escuela Luz y Caballero, en Ciego de Ávila. Para sorpresa de todos, Diana María, leyó bellos textos de su autoría, algunos de los cuales han sido merecedores de premios en concursos convocados en su escuela. Los grillistas asistentes quedamos impresionados por el ingenio de la pequeña, no solo en la literatura, pues resulta ser una excelente declamadora.

En la sesión fueron leídos cuentos de escritores miembros del taller, que recibieron la evaluación del mejor juez de la literatura infantil, una niña, nuestra protagonista, que además habló sobre sus sueños de ser escritora y bailarina y en el intercambió recibió recomendaciones de los presentes, el mejor de ellos, que leyera mucho y que escribiera sin miedo y sobre todo con amor.

Mensaje de Betsabeth Mariam Zaldívar a Taller Compay Grillo

El pasado día 11 de septiembre el taller celebró sus quince años de creado. Su escritora más joven, Betsabeth Mariam Zaldívar, (nacida en 2002), no pudo asistir porque estudia en la Universidad Central Marta Abreu y nos envió este emotivo mensaje.

Para Félix Sánchez Rodríguez

Holaaaa…….. Ja ja, me llegó la advertencia de que quien no se reporte se le da baja, así que aunque no puedo estar por lo menos escribí algo para que lea ese día si se da la oportunidad. En la escuela me va muy bien, estoy enamorada de mi carrera, aunque eso si, tengo que leer hasta el cansancio, pero ya verás que un día regreso hecha toda una mujer, espero, ese día también un poquito más gorda. Muchos besos.

Para Compay Grillo

Holaa… Si el Compay Grillo pensaba que me iba a perder la fiesta, informo que se equivoca. Cuando uno pasa más de un año transitando cada segundo miércoles por la biblioteca aunque se mude a Neptuno seguirá llevándola en el corazón. Yo, por ejemplo, sentada en una de las aulas de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, no puedo pensar en otra cosa que no sea el taller, ese que cumple hoy 15 años y yo, por estudiosa, no podré festejar.

Los imagino a todos sentados junto a la mesa, Pacheco con la rifa, vendiendo números, Mayda con el café, Lozada preparando una rima, Ilieva, Leo, Yasmani, de indisciplinados todos, conversando y Félix que hagan silencio, que no dejan escuchar…. Los imagino y se me llenan los ojos de lágrimas.

Un día fui yo la nueva, la que todo el mundo miraba curioso preguntándose qué iba a dar, a la que le temblaba la voz y un poco también las manos. Miraba entonces alrededor y solo veía sonrisas, que de tan sinceras intimidaban. Pero pronto pasó el miedo, el pánico a leer en público, a equivocarse, si uno escribía una oración mal ahí estaba ese gran hombre de apellido Sánchez para encontrarle algo bueno al texto. Pasaron las cosas buenas y malas y con ellas también el tiempo pasó, sin embargo, ese tiempo en el Compay Grillo al que todavía perteneceré si me dejan, me marcó como muchacha, como estudiante y sobre todo como persona. El Compay Grillo para mi sigue siendo Familia, Amigos, Risas, y también el culpable de que me encuentre hoy estudiando la carrera de Filología, tan lejos de Ciego y de su festejo.

Apuesto seguirán llegando integrantes bueno, talentosos, con futuro dentro de la literatura y la lista de Félix parecerá un pergamino de tantos nombres. Pero entre todos esos, por favor, que no se quite el mío, porque cualquier día los sorprendo y van a tener que buscarme cama y comida ja ja. Un abrazo para todos, para que lo repartan junto con la merienda que se que va a ser a lo grande y que cumpla muchos más. Los quiero.