Categoría: Literatura infantil

Convocatoria III Concurso de cuento infantil El Rincón de los Cronopios

Convocatoria
III Concurso de cuento infantil “El Rincón de los Cronopios”.
El proyecto literario “El Rincón de los Cronopios” con el auspicio del Centro Provincial del Libro de Ciego de Ávila, la Editorial Ávila la casa de cultura José Inda Hernández y la AHS de la provincia, convoca a su tercer concurso de cuento.
Este concurso estará regido por las siguientes bases.
1_Pueden participar todos los escritores cubanos residentes en el país.
2_ Se concursará en Literatura infantil referente a lo detectivesco o policiaco.
3_El cuento con seudónimo, escrito en letra Arial 12 a dos espacios con una extensión de cinco páginas.
5_ Cada autor enviará un cuento por correo electrónico a: escritordecolorado@gmail.com
6_Enviarán dos word. Word (1) con el titulo del cuento y el cuerpo del mismo.Word (2) titulado Plica más título del cuento. Ejemplo> Word (1): La muerte de Genaro. Word (2): Plica. La muerte de Genaro. La plica debe tener: Título de la obra, Seudónimo, Nombre y apellidos, NI, Dirección, Correo electrónico y teléfono de contacto. En el asunto debe poner: IIl Concurso de cuento infantil “EL RINCÓN DE LOS CRONOPIOS”
7_Se recibirán los trabajos hasta día 30 de enero del 2022.
8_Se dará un premio único. El fallo del mismo será inapelable y consistirá en 300 pesos, libros del género y será invitado a La Feria Provincial del Libro en Ciego de Ávila, donde se hará la premiación.
9_La AHS premiará a un autor avileño menor de 35 años (que no haya obtenido el premio principal) con un reconocimiento y libros.
10_Se hará una selección de los mejores trabajos para una posible antologia a presentar a una de las editoriales cubanas.
11_El jurado estará compuesto por reconocidos escritores cubanos.La composición del jurado será dada a conocer al hacerse público el fallo del certamen.
12-La participación en el concurso implica la plena aceptación de las presentes bases.
Dado en Ciego de Avila a los 19 dias del mes de marzo de 2021

Diez preguntas tontas a un escritor

Por José Aurelio Paz

Tomado de Invasor

Foto: Alejandro García Sánchez

Cuando le leí el cuestionario por teléfono sentí un silencio aplastante al otro lado de la línea. Me sentí verdaderamente tonto a punto de cumplir mis 70, y solo atiné a balbucear: “Bueno, si las preguntas te parecen verdaderamente una tontería, no las respondas y no pasa nada”.

No quería repetir lo que casi todo el mundo sabe del escritor avileño Félix Sánchez, que nació en las rojas tierras de Ceballos un 11 de agosto de 1955; que es un narrador, ensayista, escritor, investigador y editor cubano multipremiado; que es, además, Doctor en Ciencias Pedagógicas y un tozudo, controvertido y perseverante intelectual que ha nadado a contracorriente de las burocracias y tiene una de las más completas y extensas biografías que existen en Wikipedia.

Pero, sobre todo, un soñador que no abandona su generoso magisterio de compartir conocimientos con escritores noveles para niños; de ahí que mantenga, como rara avis ya en la vida cultural de este país, un taller literario destinado al asesoramiento de quienes tienen la aspiración de aprender a escribir para el público más inocente y sincero que existe.

Quise, con estas “naderías periodísticas”, buscar otra arista del personaje, del ser humano que le habita. Con la exactitud propia de un monje me envió las respuestas que ahora comparto y hasta me aseguró que, al final, las preguntas le parecieron atractivas, como un juego cómplice donde el genio del escritor me salvó del descalabro, por la ingeniosidad de sus respuestas, de no parecer tan tonto.

No por gusto prefiere para escribir la Helvética 10, una tipografía amada y odiada por muchos, pero sin la que, según los estudiosos, sería imposible entender el diseño tipográfico. Y un puntaje tan pequeño me da otra pista envidiable: vista de águila para seguir subiendo a la cumbre.

—Si no hubieras nacido en el siglo XX y en Ceballos, ¿en qué tiempo y dónde te habría gustado nacer?

—En la Escandinavia del siglo IX. El gusto por las películas de vikingos sigue vivo en mí. Habría sido un vikingo muy pacífico, pero vikingo al fin. Todos los objetos que crearon fueron muy belicosos, pero de una preciosidad sin igual. Una nave vikinga solo la pudo diseñar Dios.

—Si no hubieras venido en cuerpo de hombre, sino de mujer, ¿qué mujer te gustaría ser?

—No hay por qué sonrojarse ante una pregunta así. Elegiría de entre el cuarteto formado por Nicole Kidman, Yelena Isinbayeva, Mireille Mathieu y Romy Schneider. Y trataría de explotar todas las ventajas de la secreta cercanía a ellas, por supuesto.

—Supongamos que no eres un ser humano, sino un objeto, ¿qué serías?

—Un reloj de pared. Me tendrían en un lugar visible y me mirarían constantemente. Disfrutaría viendo a todos correr una vez los llamara a gritos. Eso de mover constantemente los brazos me mantendría físicamente bien.

—¿Y si fueras un invento…?

—La rueda. Obra de nacimiento misterioso. Muy útil, viajera, y sin nadie con patente de propiedad sobre mí.

—Transformado en naturaleza: ¿vendrías como río, mar, árbol, flor, pájaro, nube, reptil, insecto…?

—Río. Así aseguro una vida larga y muy refrescada, con nombre propio y regalando peces sin temor a quedarme algún día sin ellos.

—¿Si en lugar de hombre, sonaras como una canción?

—Cualquier canción. Pero una que cante todos los días una bella cantante italiana asomada a su balcón, mirando a las personas que pasan bajo ella y le tiran besos de gratitud.

—Un instrumento musical…

—Uno muy simple, que esté en todas las orquestas sinfónicas y trabaje poco, como el triángulo. Eso me permitiría disfrutar el bello sonido de los otros sin mucha preocupación por lo que tengo que hacer.

—Si fueras un libro…

—Un humilde libro de consejos para vivir, al que acuda la gente desesperada, y te haga sentir, por tanto, bien y útil.

—Si reencarnaras, ¿qué personaje serías de la historia o la ficción?

—De la ficción. Ivanhoe. No solo porque en la película de 1952 le toca salvar a Elizabeth Taylor, que asume el papel de Rebeca, enamorada de él. Fue un libro que leí en esos años de la infancia cuando la ficción nos endulza la realidad. Todavía recuerdo el día en que mi padre lo llevó a la casa.

—Si simplemente fueras una naranja regresando a los campos de Ceballos, ¿qué le dirías a esa tierra?

—Nunca me fui, solo estaba dando un paseo muy largo. Aún muerto seguiré aspirando ese olor inconfundible de tus naranjas y tus mandarinas.

A la luz de un mago

Foto: Ailén Castilla Padrón

A propósito del último título del escritor avileño Yasmani Rodríguez Alfaro

“Para ser un Mago no hace falta tener una vara, ni un gorro con estrellas y lunas, ni ir a una escuela de magia.” De esa forma comenzó Yasmani Rodríguez Alfaro la lectura, aquella mañana, de lo que era su primer texto infantil.

Estábamos en el taller de literatura infantil Compay Grillo. Por las miradas de algunos sospeché que con ese inicio resultaba imposible que no despertara la curiosidad de los presentes. Incluso los más distraídos (¿en qué taller literario no los hay?) pusieron en atención el oído.

Al concluir la lectura dejó entrever que era apenas el comienzo de una historia. Pero ninguno de nosotros, creo que ni él, sabía que en poco más de un año y unos meses, tras problemas con la computadora, una pandemia, un rebrote, unas cuantas colas, y los demás apuros de 2020, aquel cuento vendría a la vida para darse a todos con el título con el que ahora se presentó el libro. Y digo TODOS porque este libro, A la sombra del mago, no distingue entre niños, jóvenes ni adultos cuando de leerlo se trata.

El personaje principal, Francisquito, o Lucero del día, como lo llaman algunos, nos cuenta en su propia voz las historias mágicas que le ocurren. Siempre acompañado por su abuelo, va descubriéndose ante nuestros ojos ese otro universo que lo llevará a transitar por el camino de los magos que, tiempo atrás, también recorriera su abuelo. Un suceso marca esa transformación de ser un niño normal a hablar con plantas y animales y, por casualidad, descubrir poco a poco otros poderes que desconocía.

Capítulos breves que cautivan por la forma clara y directa en que se narran. Descubriremos por qué somos blancos por dentro; el encuentro de Francisquito con una bruja que lo amenaza; un gallo llamado Hipólito que a veces olvida cantar o lo hace antes de tiempo; la escapada del niño hacia el río y el encuentro con una madre de agua; posar como un girasol para un pintor famoso; volar en una escoba por lugares del mundo que sabremos identificar, y el aterrizaje al volver a casa; enfrentarse a una invasión de oscuridad que intenta ocupar su hogar. Hasta llegar a un final que nos puede hacer pensar que la frontera entre lo real-maravilloso no existe en lo más mínimo.

Leer A la sombra del mago es el contacto capaz de devolvernos a ese estado primigenio de la curiosidad, el amor, de esa búsqueda por conocernos que encierran los primeros años, y aún en la adultez, para asomarnos al punto final y quedarnos con el regusto a seguir en un mundo donde la magia inclina su balanza ora a un lado, ora al otro, en una relación que con mucho tacto el autor supo cuidar durante todo el texto, sin caer en los riesgosos baches de la monotonía y el aburrimiento de los que, en mi modesta opinión, tanto debe cuidarse la literatura infantil.

En una primera parte no resulta necesaria la descripción del espacio en que se desenvuelve la historia. Apenas unos atisbos, como buen pintor ante un cuadro. Lentamente vamos creando el entorno con una naturaleza llena de vida, colores, de esa atmósfera propia de las tradiciones religiosas afrocubanas. El mayor logro radica allí. Me arriesgo a decir que al leer el libro vinieron a mi mente flashazos que me hicieron recordar personajes que mejor no comento para que el lector descubra los suyos.

Niurki Pérez García, quien fuera uno de los miembros del jurado que en 2019 otorgara el premio Eliseo Diego a este libro, señaló que no conocía de escritor en Cuba que haya tratado la religiosidad tan acertadamente en un texto infantil (a esto agregaría que cobra más relevancia si se tiene en cuenta que es la primera obra del autor en el género).

Las palabras de esta autora fueron exactas: “Es un texto que logra la identificación más íntima con la espiritualidad del muy joven lector. Sobre todo el niño cubano. No es un lector ficticio ni es una espiritualidad ficticia. Es perfilada a partir de la cotidianidad. Es mérito del escritor volver la vista sobre lo más cercano para lograr una visión panorámica de su propia identidad. No intenta enseñar, muestra y por comparación consigue su propósito: una imagen del cubano de siempre. Un niño que crece en su misterio y alimentado por el mismo. Por cierto, me encanta la portada. Nadie podía ilustrar el libro mejor que Yasmani. Un verdadero artista con quien espero compartir en otros espacios y proyectos”.

No hay nada de sombra en A la sombra del mago. Tiene toda la luz. Debería ser eso: A la luz del mago, un mago que augura muchas otras sorpresas en la literatura infantil.

2 de abril, Día Internacional del Libro Infantil

Hoy, 2 de abril, es el Día Internacional del Libro Infantil. Desde 1967, el 2 de abril, coincidiendo con la fecha del nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen, la Organización Internacional del Libro infantil promueve la celebración del Día Internacional del Libro Infantil, con el fin de promocionar la lectura entre los más jóvenes.

Este día siempre ha estado lleno de actividades para los niños y jóvenes con la intención de que comiencen a leer y lleguen a tener afición por la lectura.

Ahora, en los difíciles momentos que vivimos con la pandemia de la Covd 19, cada padre o madre debe incentivar la lectura en sus casas y realizar actividades con sus niños en el hogar. Los niños además de leer libros pueden comentarlos, colorear libros que son para ello, recrear la historia que se narra. Un sinfín de posibilidades que debemos explotar.

También existen sitios en Internet con buena literatura infantil a los pueden acceder como www.encuentos.com, sitio donde están publicados infinidad de cuentos y poesías para niños sin necesidad de tener que bajarlos de la red.

Compay Grillo con La Espuela

Compay Grillo recibió en el día de ayer 12 de febrero al Taller literario La Espuela, de la ciudad de Morón, especializado en la literatura humorística representado Ismael Cruz Parada, José Manuel Laredo, Servando Carvajal y Bufer. Una alegre mañana con las tradicionales enseñanzas y ejercicios de redacción de nuestro coordinador, y maestro, Félix Sánchez Rodríguez, lecturas de poemas, cuentos, crónicas, acompañados del delicioso café que siempre nos brinda Mayda Batista y la entrega de un reconocimiento a Miguel Ángel Ochoa, reconocido escritor con muchos años de permanencia en el taller.

En la cita los escritores debatieron sobre la nula inserción de los escritores cubanos de la actualidad en los programas educativos de las escuela cubana.

Compay Grillo celebra sus quinces años.

 

En el día de ayer los miembros del Taller Especializado en Literatura Infantil Compay Grillo celebraron los quince años de creado. Con la apertura a cargo del trovador avileño Héctor Luis de Posada, en el balance realizado por su coordinador Félix Sánchez Rodríguez se destacó la notable incidencia que ha tenido el taller en la literatura infantil de la provincia. Con sesión en los segundos miércoles de cada mes durante estos quince años, la obra de sus integrantes ha sido publicada en dos antologías, ganado múltiples premios en concursos nacionales e internacionales y han participado en diferentes Encuentros Debates de Talleres Literarios. Varios de sus escritores han sido publicados por Ediciones Ávila, Gente Nueva y otras editoriales.

Un acuerdo de la celebración fue retomar el concurso Compay Grillo, de cuento y poesía infantil, que se realizaba en años anteriores, durante la realización de la Feria Internacional del Libro en Ciego de Ávila.

Un panel integrado por los escritores Mayda Batista, Joel Lozada, Leoneski Buquet, Idania Ocampo y Llamil Ruiz debatió sobre el significado del Taller en sus vidas y la gran labor pedagógica y literaria de su coordinador Félix Sánchez Rodríguez, alma y guia de los escritores de literatura infantil en la provincia.